Ha pasado la Noche Vieja y atrás también quedó la Navidad, pero esta semana llega el turno de despedir el año, algunos estarán contentos y otros se pondrán melancólicos pero, sin dudas, todos deseamos que el que está por venir sea mucho mejor. De nuestros ancestros hemos heredado cientos de rituales para fin de año, destinados a atraer la buena suerte y anhelos cumplidos.Lo que todos esperamos del año nuevo es que nos vaya bien, pues entonces, será necesario comenzar el año con el pie derecho y para ello a las 23:59 del 31 de diciembre deberás sentarte con los pies levantados, aguardando hasta “el año que viene” para bajar primero el derecho.
Pero, sin dudas, el más tradicional y reconocido de los rituales para fin de año es comer 12 uvas justo a la medianoche para tener buena suerte, aunque cabe decir que no se sabe bien cómo surgió esta creencia, pero en las antiguas ciudades había que comer todas las uvas antes que terminaran de sonar las campanadas.
Otra manera de asegurarse la buena suerte es brindar con champán y para conjurar el amor conviene poner algo de oro, mejor un anillo, en la copa en el momento del brindis. No hay que sacar el oro de la copa hasta después de beber y de abrazar a los presentes en el momento de celebrar la llegada del año, de lo contrario el ritual no vale.
Si se coloca la alianza de boda en la copa de la pareja la duración y estabilidad del matrimonio está garantizada por un año. También sirve esta fórmula para asegurarse el amor de una persona, sólo hay que colocar un anillo en su copa en el momento del brindis y dejar que beba, ya no podrá resistirse.
En algunos países sudamericanos el año nuevo se recibe siempre con las ventanas abiertas. El objetivo no es otro que arrojar por la ventana todo lo malo del año que se va y recibir lo bueno del que viene. En España, dadas las temperaturas de Navidad esta costumbre no ha arraigado mucho, aunque hay casas en las que además de abrir las ventanas tiran por ellas un barreño de agua o al menos un vaso.
El color de la ropa es algo muy importante en noche vieja. La tradición dice que hay que recibir el Año Nuevo con una prenda interior roja. El rojo atrae la suerte y es un color imprescindible para asegurarse que todo va a ir bien en el nuevo año. Un cordón rojo en la muñeca izquierda, un envoltorio rojo o un lazo rojo para adornar las uvas.
Las lentejas no suelen estar en los menús de Fin de Año pero hay tradiciones que aseguran que está noche son mágicas. Para que la magia de las lentejas sea efectiva hay que tomarlas inmediatamente después de brindar con champán en el momento del cambio de año. La costumbre viene de Italia y allí muchas personas la sustituyen por las uvas. En España hay quienes añaden una cucharadíta de lentejas estofadas al menú de Fin de Año, aunque también se pueden tomar en la mañana de Año Nuevo. Lo que es seguro es que son muy nutritivas, aportan hierro y son buenas para la resaca.
También se acostumbra a limpiar con esmero, y a veces con sustancias particulares (incienso, limón, bambú) la casa y el cuerpo, se lleva ropa nueva y se intercambian buenos deseos. Otra parte de los ritos gira en torno al deseo de dejar atrás los malos momentos del año acabado y romper con las malas costumbres.