Quien quiera lotería de Navidad de Molleo tendrá que esperar al año que viene. La Asociación Cultural y de Festejos, que repartió el último premio gordo el año pasado, agotó la lotería de este año en tan sólo dos semanas. Por mucho que se sepa lo difícil que es que un rayo dé dos veces en el mismo sitio, los vecinos de los alrededores se han lanzado con voracidad a comprar la lotería de la asociación confiando en que la suerte de un año arrastre al siguiente.El colectivo vecinal suele sacar la lotería hacia el mes de noviembre, pero este año era tal el apremio de la gente, preguntando por la lotería desde las fiestas del mes de agosto, que decidieron adelantar la venta. Lo que no podían imaginarse era que se agotase tan pronto. Y eso que la cantidad de papeletas era más del doble que la del año pasado. Del número que ganó el gordo se vendieron en Molleo papeletas por valor de 15.000 euros, mientras que este año se ha vendido una serie entera, cuyo valor asciende a cerca de 40.000 euros.
El pueblo, que con la conquista del premio gordo había visto crecer el trasiego como nunca hasta entonces, parecía que había recobrado la calma. Nada más lejos de la realidad. Con el paso de los meses, los vecinos tuvieron que sufrir las razzias de jugadores empedernidos sedientos de boletos ganadores.
"En la administración quedaron asustados cuando llevamos el dinero", asegura Tere Lastra, miembro de la asociación vecinal. Y los propios socios estaban también abrumados. En aquellos sitios a los que llevaban lotería -El Berrón, La Pola, Gijón, La Felguera y otros muchos lugares- los talonarios llegaban y volaban, y les pedían más. "Llegaba gente todos los días de todos los sitios a buscar lotería al pueblo", explica un vecino, Ovidio Álvarez. Hubo hasta maneras detectivescas en la búsqueda de las papeletas. Una vecina, Amor Cueto, relata que un hombre apareció por los comercios de los alrededores del pueblo con una foto del periódico en la que aparecía Tere Lastra, para preguntar por su paradero. Es comprensible, entonces, que los miembros de la asociación se vieran abrumados: "Estamos locos con toda la gente que viene pidiéndonos papeletas; la semana pasada fue muy exagerado. Creímos que iba a venderse muy bien, pero no así; la gente cree que va a tocar otra vez".
Y con el número agotado, todavía sigue apareciendo gente. Eso sí, la asociación ha reservado un número reducido de papeletas para sus "clientes", aquellas personas que lo han venido comprando todos los años y que seguramente seguirán haciéndolo cuando el Gordo caiga en otra parte y la fama de Molleo desfallezca.
Pero por el momento Molleo es una marca en toda regla. Porque incluso la otra asociación de la localidad, "Los Hórreos", que el año pasado no repartió premio, ha vendido todas las papeletas que tenía para el sorteo de Navidad, y se ha visto obligada a comprar más. Su presidenta, Agustina Castro, aseguró que esta nueva remesa "está a punto de acabarse". El bar de Hevia, por ejemplo, lleva vendidos cuatro talonarios de esta asociación, que ha repartido papeletas también por Valdesoto, Argüelles, Noreña, El Berrón y Santa Marina, entre otras localidades. El deseo de Agustina es que este año «le toque algo a esa gente a la que no le tocó el año pasado".
Fuente: La Nuevo España